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Corporación

El día 3 de diciembre del año 2009, al  recibir del Gobierno de Chile el premio Cultura en reconocimiento a la labor realizada en pro de la inclusión social de las personas con discapacidad y al evocar cada paso  del camino recorrido, valorando el esfuerzo, perseverancia, entusiasmo y los maravillosos logros obtenidos por los jóvenes del taller,  es cuando surge la iniciativa de Crear la Corporación Iluminoarte y así poder extender a la Comunidad los beneficios que ha reportado este taller como un espacio de integración factible y digno.
 
Para ello  la Sra. María Nieves Catrón, junto al apoyo de sus familiares y de los padres y amigos de los jóvenes con los que ha trabajado durante todos estos años, deciden comenzar el 9 de Julio del 2010, los trámites legales requeridos para otorgar a ILUMINOARTE  personalidad jurídica.
 
Este gran anhelo se concreta el 17 de junio del presente año, cuando el Ministerio de Justicia nos otorga mediante el Decreto  Supremo N°2916, publicado en el diario oficial el 29 de Junio, la personalidad jurídica de Corporación de Derecho Privado que no persigue fines de lucro, para personas que presentan Discapacidad Intelectual  sin limitaciones de edad, condición social o económica.
 

Esta Corporación tendrá por finalidad u objeto preservar y mejorar el bienestar físico, mental y emocional de las personas con discapacidad intelectual y la de sus familias mediante actividades sociales, recreativas, deportivas, laborales, artísticas y culturales que contribuyan a su adecuado desarrollo personal y a la inclusión positiva en la sociedad. 
                                    
 La Creación de La Corporación Iluminoarte obedece a la convicción ética de que “Ser distinto no significa Ser menos”, y en consecuencia, todos somos sujetos dignos de ser reconocidos, respetados y valorados en nuestra condición de “Ser humano.”                            
 
Juan Pablo II, Mensaje del 5-I-2004, al
“Simposio sobre la dignidad y los derechos de los discapacitados mentales"
 
“La persona  discapacitada, aunque se encuentre debilitada en la mente o en sus capacidades sensoriales
  e intelectivas, es un  sujeto  plenamente  humano, con los  derechos  sagrados e inalienables propios  de
  toda  criatura  humana. En  efecto, el ser  humano  inde pendientemente de las condiciones en las que se
  desarrolla su vida y de las capacidades que puede expresar, posee una dignidad única y un valor singular
  desde el inicio de su existencia hasta el momento de la muerte natural”  
 
  

NUESTRO LOGO CORPORATIVO